el significado de los números
Los números anteriores debían durante su vida enseñar al ser humano a ser: emprendedor (1); conciliador (2); comunicativo (3); trabajador (4); libre (5); amable (6); filósofo (7); o disciplinado (8). El 9 ha venido a mostrar el camino de la regeneración del espíritu y la sabiduría, pero sobre todo a recordar que nadie es enteramente dueño de su destino.
Lo inesperado, el azar, siempre se reserva el derecho de trastocar los resultados de nuestros actos. Todo es relativo y ningún triunfo es seguro.
Por eso, la mayor lección que el 9 afrontará es conservar la calma y el equilibrio ante las adversidades y enseñar a su espíritu, y al de otros, a fluir como el agua entre los escollos de la existencia, aprendiendo a sortearlos sin oponer resistencia.
Esto no le será fácil si se tiene en cuenta su mentalidad independiente, que se rebela cuando se siente presionado a realizar cosas que le disgustan.
Número de regeneración espiritual y que representa a toda la Humanidad, un anhelo íntimo de evolución personal le llevará a desear una existencia perfecta.
Sin embargo, ya desde la infancia conocerá adversidades de todo tipo que templarán su carácter para que adquiera paciencia, tolerancia, compasión y una amplia comprensión de la vida. con el tiempo sentirá que sus experiencias, agradables o desagradables, le proporcionan un caudal de sabiduría inagotable que servirá para mostrar a los demás el rumbo correcto.
Su mayor desafío será controlar sus nervios y su tendencia a sentirse un día entusiasmado por la vida y, al siguiente, dejarse nublar por un ánimo pesimista. Si no lo hace, su salud, su familia y sobre todo su pareja se verán afectados por los altibajos emocionales y estados depresivos que padece.
Cualidades innatas.
Visión amplia de la realidad, facultades psíquicas desarrolladas, don de predicción, ecuanimidad, sentido de la justicia, honradez y buen humor.
Inteligencia rápida y una aguda capacidad de observación de los detalles más nimios. Generosidad. Atractivo sexual y un corazón cálido capaz de demostrar sus sentimientos a los seres queridos.
Cualidades que deberá desarrollar.
Discreción para callar lo que piensa y no entrometerse demasiado en la vida de los demás al intentar ayudar.
Capacidad de reflexionar antes de actuar o hablar. Sentido de la economía: a veces su sentido de la fatalidad le hace vivir sólo el presente, sin preocuparse del futuro. Paciencia para no exigir siempre las cosas de inmediato.
Humildad para no mostrarse arrogante con las personas más ignorantes. Optimismo y seguridad en sí mismo para contrarrestar su tendencia a la depresión, su peor enemigo.
La numerología nos describe a una persona de número ocho como alguien que necesita en primer lugar mantener un ideal sin cambiar de punto de vista y apelar a todos sus recursos, pero, dado que es un número doble, como el 2 o el 4, a veces puede ser indeciso respecto a sus objetivos.
Es muy probable que tenga que soportar humillaciones y pérdidas de seres queridos o económicas para aprender a dominar la rabia que le invade cuando se siente impotente ante la vida.
Sin embargo, siempre saldrá de esas dificultades fortalecido porque es como el ave fénix que resurge de sus cenizas. La sensación de aislamiento será otro de sus fantasmas.
Prefiere compartir y estar con otras personas, pero su ambición puede llevarle a ocupar puestos de poder en los que se sentirá muy solo. No consiente dejar nada a medias y luchará por ello contra fuertes resistencias.
En el ámbito de las emociones, puede verse en una situación en la que tendrá que elegir entre la seguridad material o el amor. Por mucho autocontrol que posea, cuando se trata de sentimientos pierde el equilibrio y se vuelve obsesivo.
Además tiene la manía de echarse la culpa de todo, aunque no la tenga. Es muy sensible y sufre ante el dolor ajeno, incluso ante las malas noticias de los telediarios.
Y es que tras su patente ambición existe un anhelo de realización espiritual que no podrá traicionar si no quiere defraudarse a sí mismo.
En su vida cosechará lo que haya sembrado y, como no hay en su destino términos medios, será un gran triunfador o un terrible fracasado, pues si se deja atormentar por sus deseos incumplidos de amor, riqueza y poder puede volverse muy infeliz.
Cualidades innatas.
Disciplina y tenacidad para llevar a cabo su trabajo. Sensibilidad ante la injusticia social. Sentido del humor que le permite tomarse a broma las malas pasadas de la vida.
Capacidad de adaptación a cualquier circunstancia. Inteligencia, agilidad mental, carácter emprendedor y audacia. Honestidad, generosidad, simpatía, elocuencia y poder de convicción.
Cualidades que deberá desarrollar.
Cualquier virtud que le ayude a no mostrarse demasiado autoritario o egoísta con los demás.
Así como equilibrio interno para no ser víctima de sus frecuentes y bruscos cambios de estado de ánimo, que le llevan en un santiamén de ser dulce y tierno a convertirse en un ogro déspota e intolerante. Pasividad ante los problemas ajenos para no intentar controlar el modo de actuar de otras personas.